Canet-Vallalta

Sostenibilidad insostenible

En Sant Cebrià el gobierno local esta como loco por imponer su voluntad urbanística antes de las elecciones de mayo, estas le pueden dejar fuera del gobierno. Aquí una queja sobre el POUM.
Nucli de Sant Cebrià des de l'aire.

Según un antiguo proverbio: De nada sirve el dinero cuando faltan las ganas. Por fin es presentado el POUM en nuestro pueblo. La idea resumida es la siguiente: una enmienda más compleja y completa que las que normalmente se presentan en nuestra población, se trata de un documento que regirá el crecimiento de nuestro pueblo y la imagen que daremos al resto del mundo, con una mínima previsión de 15 años. Creo que todas estas características, que yo he resumido esquemáticamente, son de vital importancia para que pase como una documento ajeno a la población. Es mas, si esto no fuera así, creo que podría ser un proyecto por todos y para todos, y su duración podría ser ampliada a mas de la destinada, todo y leves restructuraciones adecuadas a la época.

Siento no saber el proceso seguido por los miembros del gobierno, ya que para nada yo pertenezco a ellos. Dicho esto hablare de impresiones y creencias. Conozco reacciones de diferentes políticos, no políticos, comerciantes y un largo de habitantes sin mas, sobre este tema o proyecto. Causa una gran consternación en ver la idea de los que gobiernan, sobre que pueblo debe ser Sant Cebrià. Es casi un atropello pensar que nuestro pueblo no debe crecer, hasta hay casi todos de acuerdo, pero la realidad aplastante es como, para quien y a que precio. Cierta es la famosa frase de que <el fin justifica los medios>, pero se desconoce cual es el fin con este proyecto, aunque los medios sean los de siempre. Un planteamiento lógico es tiempos de crisis es saber como seducir a personas para que tengan el deseo de conocer Sant Cebrià, de porque deben venir a vivir aquí, a comerciar aquí, a ser uno mas aquí. Creo que dos palabras, que recuerdo de mis estudios, son la solución: factor diferenciador. Es un ingrediente en si que le falta a Sant Cebrià. Nadie desde este texto quiere decir que es una tarea fácil, que el sacrificio y el sudor no vayan ligados a conseguir esto, pero una cosa es mirar a los pueblos adyacentes y ver que tienen pequeños inconvenientes y otra cosa ser un pueblo prácticamente defectuoso. Podría decir que es vergonzoso que al nombra mi población, nada agradable venga detrás. No llamo a crear un nacionalismo de Sant Cebrià, un orgullo por estas 15 hectáreas de tierra, lo único que pretendo es menos caos, menos inconvenientes y menos desperfectos por cada metro cuadro que se mira. Es sencillamente gracioso y hasta carismático ver como confluyen arboles, carretera y agua. Esa similitud entre pequeños ríos que se entrelazan con carreteras serpentinadas podría inspirar al mismísimo Lorca, pero en tiempos que fluyen no podemos dejar que la naturaleza se interponga en nuestro día a día. Dudo que alguien con mucho sentido del humor pueda encontrar gracioso tantos parches en las carreteras o esas oscilaciones que ponen a prueba hasta los amortiguadores de coches más exigentes. Incluso dudo que el sentido de la estética se vea alertado con esas chapuzas de obras inacabadas a la más gran similitud de la Sagrada Familia, todo y que no es Gaudí quien anda tras ella, el seguro que tendría todo en regla.

Hay que dejar de considerar el progreso como un signo distintivo de nuestra población. La “eternidad del progreso” es una mitología delirante. No debe verificarse el crecimiento del constante desarrollo, sino un crecimiento estable, a nivel constante. Es preciso proponerse como meta no el incremento de los recursos del pueblo, sino su mantenimiento. Es necesario renunciar urgentemente al presente despotismo, tanto por lo que representa la economía, como las leyes de urbanismo, como a la edificación (ya que la ciudad planeada será un foco cancerígeno).
Se ha de considerar un crecimiento natural, según cinco premisas elementales: el ecosistema, la población, el contexto, los recursos y la sostenibilidad.

Creo pensar, que es absurdo justificar la ampliación de vestuarios en nuestras demacradas instalaciones, teniendo en cuenta la insuficiente destinación de recursos en temas como sanidad o cultura, por poner ejemplos dramáticos y absurdos, que tiene este pueblo.
Sin mas escenificaciones, recurriré a las formalidades que tanto os gusta:
Yo, Rubén Ángel López Yáñez, expongo que:

- Se replantee las consecuencias nefastas del POUM. Basarse en otro modelo urbanístico para poder contribuir a un crecimiento sostenible y racional.
- Realizar un concurso de ideas, tanto pequeños escritos como grandes composiciones de elaboración artística, donde el pueblo exprese su máximo deseo en la transformación de su pueblo.
- Dotar de una originalidad única, nuestra vida aquí. Embellecer este paraje natural del cual tenemos la oportunidad de disfrutar, no creando únicamente bloques de hormigón, a nuestro alrededor solo hay cemente, es el progreso gris.
- Invertir en cosas no materiales, es decir en felicidad, confort, tranquilidad.
- Reconsideras el crecimiento sin antes adaptar las condiciones actuales. Solucionando los problemas como el trafico, las instalaciones de todo tipo, las comunicaciones y el de dotar al pueblo un autentico centro urbano no roto por el trafico y demás.
- Hacer un esfuerzo por mantener las industrias, comercios y empresas que nos rodean, dinamizar la economía de la zona.


Hay que obrar sin tardanza, ¿Qué ganamos con remolonear, si de todos modos, tarde o temprano tendremos que reaccionar?

Solo una reflexión mas si me lo permiten, es algo que llevo escuchando en diferentes ocasiones, en multitud de plenos extraordinarios y demás parafernalias, es el recurso fácil del espejo, de la comparación con otras poblaciones, con otros organismos, para justificar el desastre económico. ¿Por qué hemos de imitar y compararnos con otros, en lo que a medidas económicas se refiere, si vemos que ni ellos ni nosotros sabemos salir del bache? Si en la fila de los peregrinos, el que va delante grita: “¡me he perdido!” ¿Hemos de avanzar hasta el lugar donde lo ha advertido, y sólo después retroceder? ¿Por qué no desviarnos a las primeras de cambio, por el camino recto, desde el lugar donde estamos?

 

Rubén Ángel López Yáñez